San Sebastián: Schnabel, Rock'n Roll Animal

by Maria Alvarez Rilla
Esperen un momento: vale, no quiere fotos... ¡pero es Lou Reed!
Parece que el frenesí mediático de la prensa nacional por las estrellas se limita al documento gráfico, y la rotunda negativa de Mr. Reed a posar redujo sensiblemente la ocupación de la sala en la rueda de prensa que ofreció el jueves en San Sebastián junto a Julian Schnabel para presentar "Berlín", inmediatamente después del acribillamiento fotográfico al que fue sometido Samuel L. Jackson.
Sin embargo, Reed regaló la emoción del genio. A veces pasa: algunos intérpretes, actores, músicos, simplemente están y emocionan. No ha ocurrido con la profesionalidad de Gere, ni con el carisma de Mortensen, ni con el encanto desenfadado de Jackson, pero el semblante huraño de Lou Reed hizo la magia desde el instante previo a su entrada.
Dos grandes jarras humeantes y una taza le esperaban. Bebió café con leche incansablemente, y contestó con parsimonia a las preguntas de la sala. Sólo se animó al contestar que era "muy hermoso" que se percibiera la pureza que aportan las voces adolescentes del Brooklyn Youth Chorus a la sórdida historia que narra "Berlín", míticamente apodado el disco más deprimente que se ha grabado nunca.
Soltó una carcajada cuando una periodista le preguntó si había "un tipo de música para cada momento de la vida"."Si lo supiera, la escribiría: la música de la vida", contestó enigmático después de tomarse su tiempo.
Su anfitrión en San Sebastián y director de la cinta, Julian Schnabel ha tomado la ciudad por asalto casi como nunca.
Sus desembarcos son y han sido habituales en la que es la ciudad natal de su mujer, Olatz Garmendia, y una de sus residencias, pero este año hace triplete: "La escafandra y la mariposa" (que algún cronista nacional ha comparado, favoreciéndola, con "Mar Adentro" de Amenábar), comparte espacio en la sección Perlas de Zabaltegi con la proyección especial de "Berlín", donde filma el primer directo del mítico álbum de Lou Reed desde 1973.
Además, la antigua Tabacalera, aún sin restaurar, acoge una retrospectiva de su obra, apropiadamente titulada "Summer" ("el verano es la época que más me gusta, es cuando más pinto", ha dicho) pese al tiempo otoñal que ya padecemos por aquí.
Reed opinó que "las aventuras musicales de Julian son para él, no para ustedes" (el director, y pintor, también ha grabado un disco que "no, no me sirvió de ayuda para hacer la película", reconoció con bastante cachondeo), pero Schnabel parece puro rock & roll.
Director, surfista, pintor, músico ocasional y evidente bon vivant, desborda energía, creativa y vital. Sobre el carácter deprimente de "Berlín", dijo "aunque el tema sea trágico, el trabajo del artista siempre es optimista". Un día antes, hablando de "La escafandra", ya había declarado que "la vida se va, pero el arte se queda. El arte siempre es optimista."
"Berlín" termina con una excelente versión de "Sweet Jane", con Lou Reed en estado de gracia. "No está en el álbum, como otras piezas que se incluyeron por sugerencia del productor", explicó. "Pero nos parecía una buena manera de salir de la sala alegres,"dijo Schnabel. Y parece imposible no estarlo después de haber disfrutado la película.

Editor's note: The Variety España team is on the ground in

Michael Jones is the film festival editor at Variety.com.













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